Pena 2
Esto no tiene nada que ver contigo, absolutamente nada, es decir no es sobre ti, es algo muy diferente, es una cosa muy distinta. No es contigo, tu persona no está involucrada en esto, definitivamente no lo está, por eso es que quiero que comprendas que esto…no tiene nada que ver contigo.
viernes, 29 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Pena 3
Aquí estás otra vez, aquí justo a mi lado, aquí dentro de mí. La verdad es que ya ni te recordaba, no tenía la menor idea de que siempre estuviste por allí o por allá rondándome y ahora que te veo, que te siento, me doy cuenta que te conozco tanto, tanto que no deseo tenerte aquí, quiero verte lejos, muy lejos y sé que la esperanza se sobrepone a ti y te hará retroceder y desaparecer, soledad.
http://www.youtube.com/watch?v=vzpAFSw9V-s&feature=related “Te miro y tiemblo” Jarabe de Palo
Aquí estás otra vez, aquí justo a mi lado, aquí dentro de mí. La verdad es que ya ni te recordaba, no tenía la menor idea de que siempre estuviste por allí o por allá rondándome y ahora que te veo, que te siento, me doy cuenta que te conozco tanto, tanto que no deseo tenerte aquí, quiero verte lejos, muy lejos y sé que la esperanza se sobrepone a ti y te hará retroceder y desaparecer, soledad.
http://www.youtube.com/watch?v=vzpAFSw9V-s&feature=related “Te miro y tiemblo” Jarabe de Palo
martes, 19 de mayo de 2009
Pena 4
No me toques, pues tus manos se irán llenas de mí y cuando ellas rocen otra piel sentirán que están en el lugar equivocado.
No me beses, pues tus labios se irán llenos de mí y junto a otros labios sólo sentirán un tremendo vacío.
No me mires, pues tus ojos se irán llenos de mí y no verán a nadie sino sólo a mí.
No me escuches, pues tus oídos se irán llenos de mí y no escucharán otra voz más que mi voz.
No me inhales, pues tu nariz se llenará de mí y sólo sentirá mi aroma.
No te acerques, pues tu cuerpo, tu cuerpo entero se llenará de mí y cuando ya no estés y cuando ya no estemos juntos, me extrañarás y no podré hacer nada, no te podré ayudar, pues mi piel, mis besos, mi mirada, mis oídos, mi aroma y mi alma entera, se han ido contigo y me han dejado sola.
http://www.youtube.com/watch?v=x5HqLxPoFSs&NR=1 “Adiós” Jarabe de Palo
No me toques, pues tus manos se irán llenas de mí y cuando ellas rocen otra piel sentirán que están en el lugar equivocado.
No me beses, pues tus labios se irán llenos de mí y junto a otros labios sólo sentirán un tremendo vacío.
No me mires, pues tus ojos se irán llenos de mí y no verán a nadie sino sólo a mí.
No me escuches, pues tus oídos se irán llenos de mí y no escucharán otra voz más que mi voz.
No me inhales, pues tu nariz se llenará de mí y sólo sentirá mi aroma.
No te acerques, pues tu cuerpo, tu cuerpo entero se llenará de mí y cuando ya no estés y cuando ya no estemos juntos, me extrañarás y no podré hacer nada, no te podré ayudar, pues mi piel, mis besos, mi mirada, mis oídos, mi aroma y mi alma entera, se han ido contigo y me han dejado sola.
http://www.youtube.com/watch?v=x5HqLxPoFSs&NR=1 “Adiós” Jarabe de Palo
domingo, 17 de mayo de 2009
Pena 5
Pensé que te había perdido, siempre lo sentí así.
Pensé que te alejaba cuando no contestaba tus llamadas, cuando no asistía a nuestras citas, cuando rechazaba tus invitaciones, cuando te respondía con monosílabos.
Pero ahora, recién ahora me doy cuenta que no te perdí…porque la verdad es que nunca te tuve.
http://www.youtube.com/watch?v=hRXWeedkC_0&feature=related “Completo incompleto” Jarabe de Palo
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Pensé que te había perdido, siempre lo sentí así.
Pensé que te alejaba cuando no contestaba tus llamadas, cuando no asistía a nuestras citas, cuando rechazaba tus invitaciones, cuando te respondía con monosílabos.
Pero ahora, recién ahora me doy cuenta que no te perdí…porque la verdad es que nunca te tuve.
http://www.youtube.com/watch?v=hRXWeedkC_0&feature=related “Completo incompleto” Jarabe de Palo
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
jueves, 7 de mayo de 2009
No dije nada
Hace algún tiempo atrás resulté ser la Yolanda Sultana para mis amigas. Cualquier vidente era una alpargata al lado mío y todo por una seguidilla de comentarios asertivos y bien intencionados que brotaban de mis labios frente a cualquier situación. Era casi como quedar en estado alucinatorio y decir todo lo que venía a mi mente, así, sin pensar nada, sin meditar en absoluto aquellas frases.
Mientras salían de mis labios palabras simples y rápidas, el rostro de mis amigas lo decía todo, algunos desencajados, otros fascinados, pero todos luego del trago amargo o dulce siempre agradecidos.
Todo terminó la ocasión en que Mili tuvo la mala idea de llevar a mi casa a cada nueva adquisición, esperando durante cada visita alguno de mis comentarios. El problema es que los tipos eran un chiste, alguno más agradable que otro, pero un chiste.
Lo más curioso es que a todos yo, de una u otra forma, los conocía o ellos me conocían de antes. Este detalle despertó la molestia de Mili, quien al momento de darse cuenta que los tipos me ubicaban de alguna forma, decidía de inmediato ponerle término a la relación.
El primero fue Alex, ella le mostró mi casa señalándole que allí vivía una amiga, él me nombró de inmediato y mientras pronunciaba mi nombre hubo un brillo en sus ojos que molestó bastante a la joven. Luego que cada uno regresó a su hogar, Mili salió derechito a mi casa, al verme dio inicio a un largo interrogatorio sobre un tal Alexi: que él decía conocerme, que nuestras madres eran amigas, que yo siempre iba a su casa y…en fin ya llevábamos más de media hora en preguntas y preguntas, pero yo seguía sin saber de quien me hablaba, hasta que le pregunté donde vivía este tipo y ahí por fin supe de quien se trataba, confirmando lo planteado por él.
Fue lo peor, no debí hacerlo, pero mi bocota me jugó una mala pasada. Al día siguiente tenía frente a mi puerta a Mili y Alex, casi una pareja feliz, sólo que ella durante toda la visita se dedicó a mirarnos, cualquier gesto o detalle le resultaba una gran verdad, su verdad.
En tanto para él y para mí sólo fue un grato reencuentro luego de varios años de ausencias, recordamos algunas historias y reímos a carcajadas. Fue una tarde agradable como las de antes.
Al tiempo después Mili fue a mi casa, conversamos de diversos temas hasta que apareció él en este diálogo y nada, me dijo que habían terminado, que ella había decidido que era lo mejor, que se dio cuenta que esto debía ser así cuando me escuchó nombrarlo. Casi me caí de poto al oír este comentario y ella se fue a su casa.
Durante semanas recorrió mi mente este comentario hasta que caí en la cuenta. El punto no era el modo en que yo lo nombré, es decir no aparecieron en mis ojos corazones ni nada de eso, no hubo en mí nada que le indicara a ella que yo le quisiera quitar a su mino. Sentí un gran alivio.
El punto fue que después de tanto darle y darle vueltas me di cuenta que ella siempre lo llamaba Alexi, en tanto yo lo nombraba Alex, de la misma manera que lo hacía la madre y la hermana de él. He ahí.
No pasó ni un mes cuando nuevamente la tuve frente a mi puerta con otro, esta vez un tal Mario, un charlatán de mala muerte bastante desagradable. Durante el rato que conversamos, más él que nosotras, supe todo sobre su vida, donde vivía, sus gustos, su signo del zodiaco, en fin todo. De pronto, sin discusión alguna, sin comentario inapropiado ni nada Mili se dio media vuelta y se fue.
Estupefacta la vi alejarse mientras el idiota continuaba hablando y hablando, lo miré directamente a su cara y le dije ¡oye síguela! Acto seguido lo tomé del brazo y lo empujé. Sin más nada que hacer, giró sobre sus talones y se fue tras ella.
Al día siguiente fue ella quien me tuvo a mi frente a su puerta, con cara de pocos amigos le señalé que ese cachito era de ella, por lo tanto si ella lo traía ella debía llevárselo.
Pasó el tiempo y otra vez llegó a mi casa con el charlatán, ocurrió casi lo mismo, sólo que esta vez cuando ella se fue él hizo caso omiso a mi exigencia de seguirla, es más, se encogió de hombros y siguió hablando como si nada. Pero como yo no estaba dispuesta a escucharlo, ni disfrutaba de su compañía mucho menos si Mili no estaba allí, abrí la reja y entré a mi casa cerrando la puerta tras de mi dejándolo allí parado mirando como yo me alejaba.
Mucho tiempo después nos volvimos a ver con Mili, pero no hicimos ningún comentario sobre lo ocurrido ese día, nuestra conversación fue absolutamente trivial.
Como en la cueca, no hay primera sin segunda, ni segunda sin tercera, al poco tiempo ya la tuve frente a mi puerta con otro tipo, que al conversar con él me di cuenta que era bastante simpático y absolutamente distinto a los demás. Él no hablaba de él, hablaba de su familia; él no hablaba de las cosas que le gustaban, sino que nos preguntaba nuestras preferencias. Así pasó el tiempo, los días, las semanas, hasta que de pronto un día cualquiera divisó a mi mamá… ¡la conocía! Ese fue el punto final para aquella relación, todo iba a las mil maravillas, era un tipo guapo, simpático, pero lamentablemente al igual que los otros me conocía y ese fue su pecado. No entiendo aún qué problema había en eso, pero que era terrible para ella, lo era.
Todo no termina aquí, al poco tiempo otra vez estaba frente a mi puerta, no sabía si abrir o salir arrancando a más no poder, ya que el nuevo, también me conocía de antes, él fue un compañero de la enseñanza básica, con suerte alcanzamos a estar juntos uno o dos cursos.
Producto de toda la experiencia vivida anteriormente sólo me dediqué a observarlos y a no emitir comentario alguno…me fue bastante bien.
Al tiempo Javier, que así se llamaba, y Mili se casaron, pero no vivieron felices para siempre. Si bien la salvé en reiteradas ocasiones, no estaba dispuesta a continuar con esta tortura, por lo que mientras más veces ella lo llevaba a mi casa mi silencio y falta de comentarios eran mayores. De hecho fui a su matrimonio por la iglesia sin decir ni media palabra y sentí un alivio inmenso al escucharlos decir sí, pero seguí sin decir nada. No fui a la fiesta, pero lo celebré con ganas y sin comentar nada. Incluso me reí porque Javier se casó de blanco, pero yo no dije nada.
En el fondo sólo deseaba que ella tomara la decisión que considerara más adecuada y no que se guiara por lo que yo pudiera decir. Además me parecía bastante ridículo el que ella los desechara única y exclusivamente por conocerme o por alguno de mis comentarios.
Me alegra haber aprendido la lección ¿cuál? Pues una muy simple y sencilla que dice que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, por lo que mi silencio se ha mantenido intacto, salvo hasta hoy donde les puedo contar que verlo llegar de blanco me dio la señal más clara y directa que de santo no tenía nada.
Este novio mantenía un empleo común, pero al llegar el fin de semana siempre le tocaba cerrar. Desde el principio de su pololeo Mili creyó esto a ojos cerrados y durante el primer tiempo de casados también, pero poco a poco fue notando la existencia de ciertos detalles que la llevaron a descubrir que su blanco y radiante novio era un…Una tarde cualquiera lo esperó a la salida de su trabajo, totalmente oculta, con el firme propósito de seguirlo y descubrir la verdad, pues tal cual como ella lo imaginaba, él salió del trabajo a la misma hora de siempre, pero no caminó hacia la calle donde debía tomar el bus en dirección a su casa, sino que caminó en el sentido contrario y entró a un local. Mili esperó un instante afuera, hasta que vio llegar a un grupo de mujeres y se coló entre ellas.
Adentro estaba todo a media luz, se sentó en la barra y pidió un trago, definitivamente lo necesitaba. Cada vez fue llegando más y más gente, la mayoría mujeres. Pasado un rato cambió la música, apareció un animador quien daba la bienvenida a todas esas mujeres que visitaban el local, luego con voz estridente presentó lo que todas esperaban y, apareció él, sí el esposo de Mili, en ese instante todo fue uno para ella, las luces, la música, el baile, la ropa tirada en el escenario, las mujeres gritando enardecidas, los cientos de billetes atrapados en los calzoncillos, perdón en los diminutos calzoncillos de Javier.
Mili sólo miraba y creía estar soñando, entonces decidió regresar a casa. No supo como llegó a su casa, pero lo hizo. Tomó sus cosas y se fue a casa de sus padres sin decir ni media palabra. Javier no la buscó, pues entendió perfectamente lo que ocurría.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Mientras salían de mis labios palabras simples y rápidas, el rostro de mis amigas lo decía todo, algunos desencajados, otros fascinados, pero todos luego del trago amargo o dulce siempre agradecidos.
Todo terminó la ocasión en que Mili tuvo la mala idea de llevar a mi casa a cada nueva adquisición, esperando durante cada visita alguno de mis comentarios. El problema es que los tipos eran un chiste, alguno más agradable que otro, pero un chiste.
Lo más curioso es que a todos yo, de una u otra forma, los conocía o ellos me conocían de antes. Este detalle despertó la molestia de Mili, quien al momento de darse cuenta que los tipos me ubicaban de alguna forma, decidía de inmediato ponerle término a la relación.
El primero fue Alex, ella le mostró mi casa señalándole que allí vivía una amiga, él me nombró de inmediato y mientras pronunciaba mi nombre hubo un brillo en sus ojos que molestó bastante a la joven. Luego que cada uno regresó a su hogar, Mili salió derechito a mi casa, al verme dio inicio a un largo interrogatorio sobre un tal Alexi: que él decía conocerme, que nuestras madres eran amigas, que yo siempre iba a su casa y…en fin ya llevábamos más de media hora en preguntas y preguntas, pero yo seguía sin saber de quien me hablaba, hasta que le pregunté donde vivía este tipo y ahí por fin supe de quien se trataba, confirmando lo planteado por él.
Fue lo peor, no debí hacerlo, pero mi bocota me jugó una mala pasada. Al día siguiente tenía frente a mi puerta a Mili y Alex, casi una pareja feliz, sólo que ella durante toda la visita se dedicó a mirarnos, cualquier gesto o detalle le resultaba una gran verdad, su verdad.
En tanto para él y para mí sólo fue un grato reencuentro luego de varios años de ausencias, recordamos algunas historias y reímos a carcajadas. Fue una tarde agradable como las de antes.
Al tiempo después Mili fue a mi casa, conversamos de diversos temas hasta que apareció él en este diálogo y nada, me dijo que habían terminado, que ella había decidido que era lo mejor, que se dio cuenta que esto debía ser así cuando me escuchó nombrarlo. Casi me caí de poto al oír este comentario y ella se fue a su casa.
Durante semanas recorrió mi mente este comentario hasta que caí en la cuenta. El punto no era el modo en que yo lo nombré, es decir no aparecieron en mis ojos corazones ni nada de eso, no hubo en mí nada que le indicara a ella que yo le quisiera quitar a su mino. Sentí un gran alivio.
El punto fue que después de tanto darle y darle vueltas me di cuenta que ella siempre lo llamaba Alexi, en tanto yo lo nombraba Alex, de la misma manera que lo hacía la madre y la hermana de él. He ahí.
No pasó ni un mes cuando nuevamente la tuve frente a mi puerta con otro, esta vez un tal Mario, un charlatán de mala muerte bastante desagradable. Durante el rato que conversamos, más él que nosotras, supe todo sobre su vida, donde vivía, sus gustos, su signo del zodiaco, en fin todo. De pronto, sin discusión alguna, sin comentario inapropiado ni nada Mili se dio media vuelta y se fue.
Estupefacta la vi alejarse mientras el idiota continuaba hablando y hablando, lo miré directamente a su cara y le dije ¡oye síguela! Acto seguido lo tomé del brazo y lo empujé. Sin más nada que hacer, giró sobre sus talones y se fue tras ella.
Al día siguiente fue ella quien me tuvo a mi frente a su puerta, con cara de pocos amigos le señalé que ese cachito era de ella, por lo tanto si ella lo traía ella debía llevárselo.
Pasó el tiempo y otra vez llegó a mi casa con el charlatán, ocurrió casi lo mismo, sólo que esta vez cuando ella se fue él hizo caso omiso a mi exigencia de seguirla, es más, se encogió de hombros y siguió hablando como si nada. Pero como yo no estaba dispuesta a escucharlo, ni disfrutaba de su compañía mucho menos si Mili no estaba allí, abrí la reja y entré a mi casa cerrando la puerta tras de mi dejándolo allí parado mirando como yo me alejaba.
Mucho tiempo después nos volvimos a ver con Mili, pero no hicimos ningún comentario sobre lo ocurrido ese día, nuestra conversación fue absolutamente trivial.
Como en la cueca, no hay primera sin segunda, ni segunda sin tercera, al poco tiempo ya la tuve frente a mi puerta con otro tipo, que al conversar con él me di cuenta que era bastante simpático y absolutamente distinto a los demás. Él no hablaba de él, hablaba de su familia; él no hablaba de las cosas que le gustaban, sino que nos preguntaba nuestras preferencias. Así pasó el tiempo, los días, las semanas, hasta que de pronto un día cualquiera divisó a mi mamá… ¡la conocía! Ese fue el punto final para aquella relación, todo iba a las mil maravillas, era un tipo guapo, simpático, pero lamentablemente al igual que los otros me conocía y ese fue su pecado. No entiendo aún qué problema había en eso, pero que era terrible para ella, lo era.
Todo no termina aquí, al poco tiempo otra vez estaba frente a mi puerta, no sabía si abrir o salir arrancando a más no poder, ya que el nuevo, también me conocía de antes, él fue un compañero de la enseñanza básica, con suerte alcanzamos a estar juntos uno o dos cursos.
Producto de toda la experiencia vivida anteriormente sólo me dediqué a observarlos y a no emitir comentario alguno…me fue bastante bien.
Al tiempo Javier, que así se llamaba, y Mili se casaron, pero no vivieron felices para siempre. Si bien la salvé en reiteradas ocasiones, no estaba dispuesta a continuar con esta tortura, por lo que mientras más veces ella lo llevaba a mi casa mi silencio y falta de comentarios eran mayores. De hecho fui a su matrimonio por la iglesia sin decir ni media palabra y sentí un alivio inmenso al escucharlos decir sí, pero seguí sin decir nada. No fui a la fiesta, pero lo celebré con ganas y sin comentar nada. Incluso me reí porque Javier se casó de blanco, pero yo no dije nada.
En el fondo sólo deseaba que ella tomara la decisión que considerara más adecuada y no que se guiara por lo que yo pudiera decir. Además me parecía bastante ridículo el que ella los desechara única y exclusivamente por conocerme o por alguno de mis comentarios.
Me alegra haber aprendido la lección ¿cuál? Pues una muy simple y sencilla que dice que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, por lo que mi silencio se ha mantenido intacto, salvo hasta hoy donde les puedo contar que verlo llegar de blanco me dio la señal más clara y directa que de santo no tenía nada.
Este novio mantenía un empleo común, pero al llegar el fin de semana siempre le tocaba cerrar. Desde el principio de su pololeo Mili creyó esto a ojos cerrados y durante el primer tiempo de casados también, pero poco a poco fue notando la existencia de ciertos detalles que la llevaron a descubrir que su blanco y radiante novio era un…Una tarde cualquiera lo esperó a la salida de su trabajo, totalmente oculta, con el firme propósito de seguirlo y descubrir la verdad, pues tal cual como ella lo imaginaba, él salió del trabajo a la misma hora de siempre, pero no caminó hacia la calle donde debía tomar el bus en dirección a su casa, sino que caminó en el sentido contrario y entró a un local. Mili esperó un instante afuera, hasta que vio llegar a un grupo de mujeres y se coló entre ellas.
Adentro estaba todo a media luz, se sentó en la barra y pidió un trago, definitivamente lo necesitaba. Cada vez fue llegando más y más gente, la mayoría mujeres. Pasado un rato cambió la música, apareció un animador quien daba la bienvenida a todas esas mujeres que visitaban el local, luego con voz estridente presentó lo que todas esperaban y, apareció él, sí el esposo de Mili, en ese instante todo fue uno para ella, las luces, la música, el baile, la ropa tirada en el escenario, las mujeres gritando enardecidas, los cientos de billetes atrapados en los calzoncillos, perdón en los diminutos calzoncillos de Javier.
Mili sólo miraba y creía estar soñando, entonces decidió regresar a casa. No supo como llegó a su casa, pero lo hizo. Tomó sus cosas y se fue a casa de sus padres sin decir ni media palabra. Javier no la buscó, pues entendió perfectamente lo que ocurría.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
jueves, 23 de abril de 2009
Carta para mi mejor amiga
Hola flaca ¿cómo estás? Sí, sí, sé que te molestará el que te diga flaca, pero déjame decirte que lo estás, aunque tú sientas lo contario. Hace algún tiempo nos encontramos en la calle y sentí nostalgia de esos días y tardes enteras que pasábamos juntas, de nuestros secreteos y confesiones profundas.
¿Recuerdas cuando íbamos al cine? éramos fanáticas del Normandie, de esas butacas duras como palo, pero nada importaba, ni siquiera la película, sabíamos que sería buena, sabíamos que una vez que terminara seguiría nuestra crítica, nuestros comentarios que movían el mundo. Nosotras dos juntas seríamos capaces de cambiarlo. Juntas llorábamos a moco tendido en esa sala. Seguíamos las películas de nuestros directores favoritos. Éramos también feministas, las más fuertes y potentes. Leíamos unas revistas que llegaron a mis manos “Fempres” las devorábamos haciendo nuestros propios análisis y comentarios. Feministas de toro y lomo, eso es lo que éramos.
“Todas las mañanas del mundo” ese fue el título que nos impactó, por lo tanto fuimos a verla…preciosa, música bella y tristeza, fue todo lo que a grandes rasgos puedo decir que sentimos.
Estábamos conectadas, siempre recuerdo cuando fuiste a la universidad, un tremendo edificio ¿cómo me ibas a encontrar? pero lo hiciste, sabías perfectamente que me encanta leer, por lo tanto tu paso firme y seguro se encaminó directamente a la biblioteca, pero ja, ja, las cosas de la vida, yo, mala para comer como siempre he sido, estaba en el casino y algo me hizo salir cruzando el patio y allí encontrarte …y juntas nos fuimos al cine, en ese tiempo ¿era azul, blanco o rojo? cualquiera de las películas que pertenecían a la trilogía de Kieslowski, estábamos fascinadas.
Nuestras vidas se unieron en el tiempo del colegio, luego nos distanciamos, pero luego nos volvimos a encontrar y siempre ha sido así, pero esta vez te noté distante, lejana. La vida te dio una dura lección y sabes que te avisé de ella ¿será por eso que te noté tan inalcanzable?
El que estés delgada quizás es lo de menos, mas tus ojos denotan dolor, pena y cansancio. Siempre guardas silencio, siempre te guías por el qué dirán y sabes que eso no te ha ayudado mucho. También sabes que una vez que yo abra la boca las palabras se atropellarán por salir y a borbotones saldrá lo que me imagino no deseas escuchar. Entonces sabes que puedes contar conmigo, tanto como yo cuento contigo AMIGA.
Esta carta y esta canción son para ti.
http://www.youtube.com/watch?v=nS6N6zq7DkU&feature=related
“Grita” Jarabe de Palo
¿Recuerdas cuando íbamos al cine? éramos fanáticas del Normandie, de esas butacas duras como palo, pero nada importaba, ni siquiera la película, sabíamos que sería buena, sabíamos que una vez que terminara seguiría nuestra crítica, nuestros comentarios que movían el mundo. Nosotras dos juntas seríamos capaces de cambiarlo. Juntas llorábamos a moco tendido en esa sala. Seguíamos las películas de nuestros directores favoritos. Éramos también feministas, las más fuertes y potentes. Leíamos unas revistas que llegaron a mis manos “Fempres” las devorábamos haciendo nuestros propios análisis y comentarios. Feministas de toro y lomo, eso es lo que éramos.
“Todas las mañanas del mundo” ese fue el título que nos impactó, por lo tanto fuimos a verla…preciosa, música bella y tristeza, fue todo lo que a grandes rasgos puedo decir que sentimos.
Estábamos conectadas, siempre recuerdo cuando fuiste a la universidad, un tremendo edificio ¿cómo me ibas a encontrar? pero lo hiciste, sabías perfectamente que me encanta leer, por lo tanto tu paso firme y seguro se encaminó directamente a la biblioteca, pero ja, ja, las cosas de la vida, yo, mala para comer como siempre he sido, estaba en el casino y algo me hizo salir cruzando el patio y allí encontrarte …y juntas nos fuimos al cine, en ese tiempo ¿era azul, blanco o rojo? cualquiera de las películas que pertenecían a la trilogía de Kieslowski, estábamos fascinadas.
Nuestras vidas se unieron en el tiempo del colegio, luego nos distanciamos, pero luego nos volvimos a encontrar y siempre ha sido así, pero esta vez te noté distante, lejana. La vida te dio una dura lección y sabes que te avisé de ella ¿será por eso que te noté tan inalcanzable?
El que estés delgada quizás es lo de menos, mas tus ojos denotan dolor, pena y cansancio. Siempre guardas silencio, siempre te guías por el qué dirán y sabes que eso no te ha ayudado mucho. También sabes que una vez que yo abra la boca las palabras se atropellarán por salir y a borbotones saldrá lo que me imagino no deseas escuchar. Entonces sabes que puedes contar conmigo, tanto como yo cuento contigo AMIGA.
Esta carta y esta canción son para ti.
http://www.youtube.com/watch?v=nS6N6zq7DkU&feature=related
“Grita” Jarabe de Palo
Etiquetas:
Amiga,
Canción,
Diario de vida,
Escuela,
Penas,
Universidad
sábado, 18 de abril de 2009
La menstruación
¡Qué rico! ¿Es esa a caso la alegre y típica expresión de una mujer en aquellos días? pues lo dudo, a menos que crea estar embarazada y obviamente no lo desea.
Porque una fémina en su sano juicio dudo que se sienta muy feliz, más aún cuando te duele todo y aquellos que te rodean te molestan y sólo deseas estar muy lejos, en una isla tan solitaria que ni siquiera cuente con palmeras.
Es cosa también de recordar esos característicos comentarios que recaen sobre ti justo cuando tu mente había logrado sobrepasar la barrera del dolor:
- ¡uuuh, qué pálida estás!
- ¿te duele algo?
O alguno de esos comentarios soeces cuando no hablas, no haces, ni actúas como los demás desean:
- No, déjala anda con la regla - esto es casi como “no te preocupes está loca, está enferma
pero no es contagioso”…creo que definitivamente prefieren estar cerca de un borracho odioso a estar junto a una dama en su periodo menstrual. No es que yo odie esta etapa…es sólo que prefiero no hablar de ella.
Aunque sí debería hacerlo, ya que me serviría para liberar todas aquellas energías negativas que de ella se desencadenan, por ejemplo decir lo desagradable que es tenerla en el verano o cuando tu trabajo queda tan cerca de tu casa que vas en bicicleta y andas con ella. Cuando estás lista para tu paseo de fin de año y…te llega, peor aún, cuando tienes listos los preparativos para una noche romántica y…te llega o cuando tienes listas tus maletas, pasajes, felices vacaciones y…te llega.
Ni hablar cuando llega esa amiga buena honda que te señala que no te debes preocupar, que para eso ahora existen los tampones ¡admiro a aquellas que los pueden usar! Cómo lo hacen, que separa las piernas, que dobla un poco las rodillas, que respira profundo o mejor no respires, que mételo con cuidado, que hazlo rápido, ¡qué terrible!
Pero obviamente me alegro porque los tiempos han cambiado, no como cuando nuestras madres, abuelas y bisabuelas eran jóvenes; ellas no se podían bañar, pues según los expertos de la época se enfermaban. Usaban pañitos, que claro, como no estaban adheridos a su ropa interior era bastante probable que se corrieran y les quedara la escoba, es decir quedaran todas manchadas con sangre y lo peor, había que lavarlos.
Por suerte en mi periodo más fatal, cuando aún no sabía que las pastillas anticonceptivas no sólo servían para no tener hijos, sino que también te ayudaban a regular tu menstruación y hacer desaparecer el dolor. Estuve cerca de una muy buena amiga, con ella nos burlábamos de esta pesadilla, le sacábamos la lengua al dolor y reíamos a carcajadas.
Dicen por ahí que es muy común que en lugares donde hay varias mujeres, éstas terminen teniendo la menstruación en la misma fecha; no sé si es verdad, hasta hoy no lo he podido comprobar, pero nosotras comúnmente coincidíamos en la fecha y si no, pues nos daba lo mismo. Entonces nos juntábamos en mi casa para realizar un secreto del tiempo de nuestras abuelitas, era muy simple y sencillo, bastaba con tener cerca unos vasos y una botella de licor de manzanilla, este licor superaba con creces a las agüitas de manzanilla tradicional. Nos servíamos un vaso para cada una y a la salud de nuestra querida menstruación lo bebíamos disfrutando su exquisito sabor.
Así el malestar y el dolor pasaban a segundo plano, ya que cada trago estaba acompañado de una larga y entretenida conversación. Se los recomiendo.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Porque una fémina en su sano juicio dudo que se sienta muy feliz, más aún cuando te duele todo y aquellos que te rodean te molestan y sólo deseas estar muy lejos, en una isla tan solitaria que ni siquiera cuente con palmeras.
Es cosa también de recordar esos característicos comentarios que recaen sobre ti justo cuando tu mente había logrado sobrepasar la barrera del dolor:
- ¡uuuh, qué pálida estás!
- ¿te duele algo?
O alguno de esos comentarios soeces cuando no hablas, no haces, ni actúas como los demás desean:
- No, déjala anda con la regla - esto es casi como “no te preocupes está loca, está enferma
pero no es contagioso”…creo que definitivamente prefieren estar cerca de un borracho odioso a estar junto a una dama en su periodo menstrual. No es que yo odie esta etapa…es sólo que prefiero no hablar de ella.
Aunque sí debería hacerlo, ya que me serviría para liberar todas aquellas energías negativas que de ella se desencadenan, por ejemplo decir lo desagradable que es tenerla en el verano o cuando tu trabajo queda tan cerca de tu casa que vas en bicicleta y andas con ella. Cuando estás lista para tu paseo de fin de año y…te llega, peor aún, cuando tienes listos los preparativos para una noche romántica y…te llega o cuando tienes listas tus maletas, pasajes, felices vacaciones y…te llega.
Ni hablar cuando llega esa amiga buena honda que te señala que no te debes preocupar, que para eso ahora existen los tampones ¡admiro a aquellas que los pueden usar! Cómo lo hacen, que separa las piernas, que dobla un poco las rodillas, que respira profundo o mejor no respires, que mételo con cuidado, que hazlo rápido, ¡qué terrible!
Pero obviamente me alegro porque los tiempos han cambiado, no como cuando nuestras madres, abuelas y bisabuelas eran jóvenes; ellas no se podían bañar, pues según los expertos de la época se enfermaban. Usaban pañitos, que claro, como no estaban adheridos a su ropa interior era bastante probable que se corrieran y les quedara la escoba, es decir quedaran todas manchadas con sangre y lo peor, había que lavarlos.
Por suerte en mi periodo más fatal, cuando aún no sabía que las pastillas anticonceptivas no sólo servían para no tener hijos, sino que también te ayudaban a regular tu menstruación y hacer desaparecer el dolor. Estuve cerca de una muy buena amiga, con ella nos burlábamos de esta pesadilla, le sacábamos la lengua al dolor y reíamos a carcajadas.
Dicen por ahí que es muy común que en lugares donde hay varias mujeres, éstas terminen teniendo la menstruación en la misma fecha; no sé si es verdad, hasta hoy no lo he podido comprobar, pero nosotras comúnmente coincidíamos en la fecha y si no, pues nos daba lo mismo. Entonces nos juntábamos en mi casa para realizar un secreto del tiempo de nuestras abuelitas, era muy simple y sencillo, bastaba con tener cerca unos vasos y una botella de licor de manzanilla, este licor superaba con creces a las agüitas de manzanilla tradicional. Nos servíamos un vaso para cada una y a la salud de nuestra querida menstruación lo bebíamos disfrutando su exquisito sabor.
Así el malestar y el dolor pasaban a segundo plano, ya que cada trago estaba acompañado de una larga y entretenida conversación. Se los recomiendo.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
sábado, 4 de abril de 2009
Trans - agrio
“Cambia todo cambia, cambia todo cambia…”Esta preciosa canción fue utilizada como parte de la propaganda de la transformación que se realizó al medio de transporte público en Santiago.
Todo era magnífico y color rosa. Buses a todo trapo, cuyas puertas sólo podían abrirse al detener la marcha. Los pasajeros viajaban sentados, con una frecuencia de recorridos suficiente y hasta con Zamorano al lado.
Un 12 de febrero se dio inicio al flamante proyecto, ese día y los que siguieron quedó la escoba. Una serie de comunas habían quedado sin locomoción y otras que tenían no daban abasto.
Era tragicómico enterarse a través de las noticias que muchos de los conductores no llegaron a su lugar de trabajo por no tener locomoción ¡plop! Estamos en el país de Condorito.
Mientras algunos celebraban el poder salir a realizar un trámite pagando un solo pasaje, otros se quejaban que debido a la cantidad de trasbordos y el tiempo de espera, gastaban más que antes.
Todo un proyecto que prometía un viaje cómodo y rápido, que nos permitiría estar más tiempo con nuestra familia. Aún recuerdo el comercial que presentaba a un papá llegando temprano a casa, a ese abuelito que viajaba sentado…sólo era publicidad, un montaje como de teleserie.
Pero todo no es malo, muchos escolares ganaron espacio, estos conductores sí los llevan y hasta algunos los saludan de manera cordial. Otro punto a favor es que se detienen en los pasos de cebra…claro que hay excepciones.
En fin, que hubo cambio, lo hubo; que no fue el mejor, no lo fue; que han sucedido cosas descabelladas y otras que más vale reír, es así.
Una de ellas fue cuando uno de los buses troncales quedó atorado en un paso bajo nivel. La gente miraba la escena y esbozaba una sonrisa mientras se detenía a ver qué iba ha suceder…y creo que aún estamos esperando...
sábado, 21 de marzo de 2009
Mi fin de semana inolvidable
Eran las tres de la tarde cuando sonó de improviso el teléfono, una voz familiar me invitaba del otro lado del auricular a una aventura que no podía rechazar.
El viento se sentía en los oídos e iba traspasando mi piel, estábamos en la cima de un cerro a punto de lanzarnos en parapente. Mi estómago subía y bajaba de la emoción o mejor dicho del miedo. Sabía que si tomaba mal una de las correas el FIN sería desastroso; sin embargo, la sensación adrenalínica era mayor y mi cuerpo sólo quería saltar al vacío.
Como el alado Ícaro sentí el fuego en mi rostro, ansiosa de aprehender las nubes entre mis manos pasé sobre ellas. Mi vista se nubló producto de la emoción, yo era un ser tan pequeño ante tanta inmensidad, una hormiga perdida que flotaba en el aire, rumbo a quién sabe dónde.
Entre tanta maravilla me pregunté por aquel sujeto que me había invitado a esta inolvidable experiencia, miré hacia la tierra y de pronto vi un punto amarillo en medio de la nada, era él que descendía hacia la tierra, rápidamente me puse a su lado y vi en su rostro la misma perplejidad, emoción y admiración que hace unos pocos instantes llenaba cada centímetro de mi pobre humanidad.(Registro de propiedad intelectual n°177787)
El viento se sentía en los oídos e iba traspasando mi piel, estábamos en la cima de un cerro a punto de lanzarnos en parapente. Mi estómago subía y bajaba de la emoción o mejor dicho del miedo. Sabía que si tomaba mal una de las correas el FIN sería desastroso; sin embargo, la sensación adrenalínica era mayor y mi cuerpo sólo quería saltar al vacío.
Como el alado Ícaro sentí el fuego en mi rostro, ansiosa de aprehender las nubes entre mis manos pasé sobre ellas. Mi vista se nubló producto de la emoción, yo era un ser tan pequeño ante tanta inmensidad, una hormiga perdida que flotaba en el aire, rumbo a quién sabe dónde.
Entre tanta maravilla me pregunté por aquel sujeto que me había invitado a esta inolvidable experiencia, miré hacia la tierra y de pronto vi un punto amarillo en medio de la nada, era él que descendía hacia la tierra, rápidamente me puse a su lado y vi en su rostro la misma perplejidad, emoción y admiración que hace unos pocos instantes llenaba cada centímetro de mi pobre humanidad.(Registro de propiedad intelectual n°177787)
sábado, 7 de marzo de 2009
La guerra de las teleseries
Marzo no sólo es entrar a la escuela, pagar patente, fin de las vacaciones, etc. también incluye una guerra y no es un conflicto cualquiera, es uno en el que debes decidir qué harás de 20:00 a 21:00 hrs. durante todo un semestre.
Tu elección sin lugar a dudas es trascendental, porque de ella dependerá tu integración al medio social que te rodea.
Las bromas, apodos y temas de conversación girarán en torno a la teleserie favorita del momento. Si tú no dominas el tema quedarás absolutamente fuera de la conversación. Por suerte en ocasiones muestran el día domingo el resumen de la semana, así podrás “ponerte al día” en caso de cualquier cosa.
Hay personas que ven los dos o más “culebrones” que presentan los diferentes canales de televisión, por lo que se meten en cuanta conversación se les presente en el día y si eso no ocurre, ellos lo provocan y como las ven todas, nadie se escapa de sus opiniones.
En general, yo no veo ninguna, ya que por opción no participo de ninguna guerra, por lo tanto, el que quiera conversar conmigo perderá su tiempo si trata de engancharme por medio del comentario de una de aquellas telenovelas.
Siendo así, paso a engrosar la lista de los que nos rehusamos a formar parte de aquella adicción y la llamo “adicción” porque termina como una necesidad en la vida de las personas.
¡Ojo! No estoy diciendo que las telenovelas chilenas sean malas, de hecho considero que tenemos excelentes actores y actrices. Lo malo está en que si has visto una las has visto todas, son muy pocas las que han causado expectación en el público por su trama innovadora.
Pero ahora los dejo, ya que están por comenzar los Exitosos Pells y Cuenta conmigo, te quiero a morir.
domingo, 1 de marzo de 2009
Este es mi rollo
En respuesta a nuestra primera encuesta... ¿Qué tan importante es el papel higiénico en tu vida?
Apareció de pronto, yo sólo entré al baño y él ya estaba allí, tan pálido, pequeño, con su cuerpo sin expresión, pero aún así me miró y me sonrió, no lo podía creer; ahora sí me había vuelto loca, pero de inmediato recordé que siempre los locos creen no estarlo, sentí algo de alivio, no fue mucho, pero algo es algo ¿no?
No pude hacer lo que mi cuerpo pocas veces me pide, pues tendría que ocuparlo a él y su mirada había penetrado en mi corazón, lo tomé y lo saqué de aquel lugar frío, solitario y a veces con mal olor. Como debía ir a la universidad lo llevé conmigo, lo deposité en mi mochila y partimos felices, hasta que en la micro escuché una vocecilla que decía:
- ¡Déjame salir, yo también quiero mirar!
Miré a mí alrededor y toda la gente se veía tan concentrada en sus propias vidas que no sabía quien había hablado.
- ¡Eh, soy yo, el papel higiénico que sacaste del baño!
No lo podía creer, era él quien me hablaba, abrí rápidamente la mochila, vi su rostro inexpresivo, pero yo sabía que estaba triste y que deseaba distraerse un poco, conversar con alguien o simplemente mirar el paisaje.
Lo levanté un poco, de manera que pudiera mirar y que a su vez los demás no se dieran cuenta de lo que yo estaba haciendo. Quise hablarle, pero algo me detenía, quizás el miedo, la vergüenza, el ridículo. Estaba en ese dilema cuando…
- No me hables aquí, ellos a mi no me escuchan, pero a ti sí. Sólo déjame mirar por la ventana.
Lo levanté un poco más y al quedar cerca de mi boca le susurré:
- Cuando lleguemos a la universidad encontrarás a más de los tuyos.
Creo que se alegró. Al llegar, me fui directo al baño, para mis amigas esto no era nada nuevo. Lo saqué de mi mochila y liberé a sus compañeros rompiendo las cajas metálicas en las que estaban encarcelados esperando su pronto y a su vez lento fusilamiento, cuyo verdugo sería cualquier poto o vagina, si no ambos al mismo tiempo.
¡Qué cruel fin! Me dije a mi misma, por eso hice lo que hice, y así continué en cada baño de aquel centro de estudios, centro del saber, que no sabían nada, sus estrechas mentes ni se imaginaban el dolor de aquellos rollos, sólo yo fui la iluminada, la elegida para apreciar y combatir en esta lucha.
Aún mantengo mi postura, mi amigo sigue conmigo, los demás recorren el mundo buscando a otros como yo. Es cierto que ya no tengo amigas, dicen que huelo algo raro y que además tengo un tic bastante desagradable…me rasco constantemente el trasero.(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Apareció de pronto, yo sólo entré al baño y él ya estaba allí, tan pálido, pequeño, con su cuerpo sin expresión, pero aún así me miró y me sonrió, no lo podía creer; ahora sí me había vuelto loca, pero de inmediato recordé que siempre los locos creen no estarlo, sentí algo de alivio, no fue mucho, pero algo es algo ¿no?
No pude hacer lo que mi cuerpo pocas veces me pide, pues tendría que ocuparlo a él y su mirada había penetrado en mi corazón, lo tomé y lo saqué de aquel lugar frío, solitario y a veces con mal olor. Como debía ir a la universidad lo llevé conmigo, lo deposité en mi mochila y partimos felices, hasta que en la micro escuché una vocecilla que decía:
- ¡Déjame salir, yo también quiero mirar!
Miré a mí alrededor y toda la gente se veía tan concentrada en sus propias vidas que no sabía quien había hablado.
- ¡Eh, soy yo, el papel higiénico que sacaste del baño!
No lo podía creer, era él quien me hablaba, abrí rápidamente la mochila, vi su rostro inexpresivo, pero yo sabía que estaba triste y que deseaba distraerse un poco, conversar con alguien o simplemente mirar el paisaje.
Lo levanté un poco, de manera que pudiera mirar y que a su vez los demás no se dieran cuenta de lo que yo estaba haciendo. Quise hablarle, pero algo me detenía, quizás el miedo, la vergüenza, el ridículo. Estaba en ese dilema cuando…
- No me hables aquí, ellos a mi no me escuchan, pero a ti sí. Sólo déjame mirar por la ventana.
Lo levanté un poco más y al quedar cerca de mi boca le susurré:
- Cuando lleguemos a la universidad encontrarás a más de los tuyos.
Creo que se alegró. Al llegar, me fui directo al baño, para mis amigas esto no era nada nuevo. Lo saqué de mi mochila y liberé a sus compañeros rompiendo las cajas metálicas en las que estaban encarcelados esperando su pronto y a su vez lento fusilamiento, cuyo verdugo sería cualquier poto o vagina, si no ambos al mismo tiempo.
¡Qué cruel fin! Me dije a mi misma, por eso hice lo que hice, y así continué en cada baño de aquel centro de estudios, centro del saber, que no sabían nada, sus estrechas mentes ni se imaginaban el dolor de aquellos rollos, sólo yo fui la iluminada, la elegida para apreciar y combatir en esta lucha.
Aún mantengo mi postura, mi amigo sigue conmigo, los demás recorren el mundo buscando a otros como yo. Es cierto que ya no tengo amigas, dicen que huelo algo raro y que además tengo un tic bastante desagradable…me rasco constantemente el trasero.(Registro de propiedad intelectual n°177787)
viernes, 27 de febrero de 2009
Viña es un festival...
Nuestro querido y odiado festival, dependiendo del ojo que lo mire,pero en este instante más que irme en la profunda quiero resaltar algo que me llama la atención, sin extrañarme en lo más mínimo, el gran despliegue noticioso que despierta un par de siliconas. Nada nuevo dirán ustedes.No voy a empezar a desmerecer a la chica que las lleva, pues ese no es mi estilo. Creo que por el contrario, la voy a defender o simplemente opinar, pues todos los reportajes centran su atención en la cantidad de cirugías que se ha practicado, en el sin número de ejercicios que realiza diariamente, en la estricta dieta que mantiene y demases.
Todo un estudio proyectado hacia el desmembramiento de la diva, que logra que el espectador esté más pendiente de esos detalles que la hacen parecer como la típica modelo tonta. Debido a ello salgo en su defensa, porque ¿qué sería de ella sin todos esos pequeños retoques?
Pensémoslo mejor, un médico para ser reconocido, no sólo debe tratar bien a sus pacientes y lograr su mejoría, sino que además y para conseguir esto último, debe perfeccionarse, es decir anexar a sus siete años de estudios, unos cuantos más para especializarse...él invierte en su carrera.
El dueño de un negocio, por ejemplo un supermercado, realiza estudios de marketing que lo ayudarán a que sus productos se vendan más y mejor...él invierte en su negocio.
Es aquí donde destaco la diferencia que se hace, no sé si será por el hecho de que es mujer, pero esta joven, al igual que cualquier dueño de una empresa se dedica a invertir en su negocio, mas ¿de qué consta su empresa? pues está bien claro, su gran capital y producto es su cuerpo.
Podemos entrar en toda una discusión filosófica e incluso hablar de machismo, pero no apuntemos a eso, sólo pensemos que como dueña de una empresa ha hecho una buena inversión y gracias a todos aquellos que están dispuestos a comentar, es decir publicitar sus atributos o comentarios en general, donde ahora me incluyo, ella logra abrirse paso y ganar unos cuantos billetitos.
Ella invierte y gana, tan tonta como desea parecer no lo es... ¡qué mejor! ojalá todos los negocios fueran así de fantásticos, más aún en tiempos de crisis.
martes, 17 de febrero de 2009
Juntos para siempre
Nos quedamos en Londres, con sus adoquines y construcciones antiguas, intacta al progreso. Temblábamos aún, pero la alegría nos embargaba, poco nos importaba el que dirán; era nuestro día, bendecido ahora por el cielo, pues vino la lluvia intensa y mojadora. Jamás creí que lo haría; sin embargo, cuando su rostro palideció giró sobre sus talones y echó a correr, lo seguí dejando atrás la iglesia de San Francisco. Nadie nos siguió porque al fin y al cabo todos lo esperaban, menos ese joven sacerdote que dispuesto a celebrar nuestra unión, sólo tuvo que contentarse con contemplar incrédulo nuestra huída.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
viernes, 6 de febrero de 2009
El amor está en todas partes
Entré como de costumbre a tomar mi baño diario. Di el agua, arreglé la cortina y me metí bajo el chorro de agua. Estaba en eso cuando la cortina empezó a acercarse a mí, la corrí y cada vez se me pegaba más y más. La agarré con ambas manos, la tironeé y le eché un par de rosarios al más puro estilo chileno. De pronto, todo fue uno, resbalé casi como para caerme en la tina…ahí comprendí, entendí todo, absolutamente todo.
Entonces me terminé de bañar en silencio, totalmente callada, tomé la toalla y salí del baño. Luego de vestirme, salí a caminar, comprendí que debía meditar lo ocurrido…sí, la tina y la cortina tenían un romance, pero ¡cómo! Si ambas eran eso, pertenecen al rango femenino o es que entre los objetos son todos asexuados y al fin y al cabo qué me importaba, quién era yo, quién soy yo para lanzar la primera piedra…así seguí razonando durante mi larga caminata. Al llegar a casa entré directamente al baño, me senté en la taza, pidiéndole las respectivas disculpas y les expresé, a cortina y tina, mi máxima comprensión, no me respondieron nada, todo estaba en absoluto silencio, ni siquiera el eco quiso hacer resonar mis palabras para que quedaran un instante dándole mayor solemnidad a este reencuentro, yo y mi baño.
En fin, el tiempo ha pasado, la cortina no se ha vuelto a pegar en mi cuerpo, ni la tina me ha provocado algún tipo de resbalón…pero aún tengo la misma duda que en un principio… ¿cómo mierda lo hacen?
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Entonces me terminé de bañar en silencio, totalmente callada, tomé la toalla y salí del baño. Luego de vestirme, salí a caminar, comprendí que debía meditar lo ocurrido…sí, la tina y la cortina tenían un romance, pero ¡cómo! Si ambas eran eso, pertenecen al rango femenino o es que entre los objetos son todos asexuados y al fin y al cabo qué me importaba, quién era yo, quién soy yo para lanzar la primera piedra…así seguí razonando durante mi larga caminata. Al llegar a casa entré directamente al baño, me senté en la taza, pidiéndole las respectivas disculpas y les expresé, a cortina y tina, mi máxima comprensión, no me respondieron nada, todo estaba en absoluto silencio, ni siquiera el eco quiso hacer resonar mis palabras para que quedaran un instante dándole mayor solemnidad a este reencuentro, yo y mi baño.
En fin, el tiempo ha pasado, la cortina no se ha vuelto a pegar en mi cuerpo, ni la tina me ha provocado algún tipo de resbalón…pero aún tengo la misma duda que en un principio… ¿cómo mierda lo hacen?
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
sábado, 29 de noviembre de 2008
El doctorcito
Entro casi arrastrándome a su despacho, tomo asiento de inmediato, sin ser invitada a hacerlo, la verdad es que ya no daba más y era lo único que quería hacer. Me pregunta apenas dos o tres cosas y me pide que me siente en la camilla para examinarme.
Sentada ahí escucho la palabra que todos comúnmente dicen “desvístase”. Entonces yo, de aquellos tres kilos de ropa que llevaba encima, me deshago de dos y medio kilos, quedando sólo con ropa interior y una polera y ¡ojo! Sólo tenía que sacarme lo de arriba. En eso se da vuelta, me mira y me dice aún con voz de doctor y profesional “todo”. Inmediatamente pensé “tanta cara de cadáver traeré que éste está pensando en hacerme el favor antes de morir o me vio cara de güeona”.
Bueno, de mis labios sólo salió un no por respuesta, bastante decisivo al parecer, porque sólo me hizo abrir la boca, escuchó los latidos de mi corazón, luego mis pulmones y finalmente me dijo un “puede vestirse”, a secas.
Puse sobre mí, nuevamente, los dos kilos y tantos de ropa, mientras él hacía la receta, me la extendió diciendo:
- Tómelo por…veces al día
Salí de la consulta, caminé unas cuadras por la calle Lastarria y miré el bendito papel que curaría mis males “xxx”, era un remedio bastante publicitado en televisión, haberlo sabido antes.
Ahí me entró la duda, este tipo… ¿sería el médico o el camillero? No regresé para averiguarlo, pero lo que sí me quedó muy claro es que el tener mucha ropa encima me asegura más de alguna experiencia erótica.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Sentada ahí escucho la palabra que todos comúnmente dicen “desvístase”. Entonces yo, de aquellos tres kilos de ropa que llevaba encima, me deshago de dos y medio kilos, quedando sólo con ropa interior y una polera y ¡ojo! Sólo tenía que sacarme lo de arriba. En eso se da vuelta, me mira y me dice aún con voz de doctor y profesional “todo”. Inmediatamente pensé “tanta cara de cadáver traeré que éste está pensando en hacerme el favor antes de morir o me vio cara de güeona”.
Bueno, de mis labios sólo salió un no por respuesta, bastante decisivo al parecer, porque sólo me hizo abrir la boca, escuchó los latidos de mi corazón, luego mis pulmones y finalmente me dijo un “puede vestirse”, a secas.
Puse sobre mí, nuevamente, los dos kilos y tantos de ropa, mientras él hacía la receta, me la extendió diciendo:
- Tómelo por…veces al día
Salí de la consulta, caminé unas cuadras por la calle Lastarria y miré el bendito papel que curaría mis males “xxx”, era un remedio bastante publicitado en televisión, haberlo sabido antes.
Ahí me entró la duda, este tipo… ¿sería el médico o el camillero? No regresé para averiguarlo, pero lo que sí me quedó muy claro es que el tener mucha ropa encima me asegura más de alguna experiencia erótica.
(Registro de propiedad intelectual n°177787)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)