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miércoles, 7 de enero de 2015

Algo extraño


Ese hombre estaba ahí, sentado a los pies de mi cama, mirándome fijamente. Su vestimenta era de otra época: camisa blanca con vuelos, traje negro con una tela como aterciopelada, sus zapatos, también negros, brillaban como recién lustrados.

Su rostro era más bien pálido, sus labios delgados definían una leve sonrisa, sus cejas bien pobladas y oscuras. Sus ojos eran negros, de mirada intensa y penetrante, tan invasiva que sentí cómo se clavaba en mis ojos y recorría cada uno de mis pensamientos, incluso aquel, ese pensamiento que me hizo temblar de temor y que con terror, provocó que infantilmente, cubriera mi rostro con las sábanas…era mi minuto, el minuto, el momento de despedirme  había llegado pero, ni siquiera podía gritar, ni un hilo de voz salía de mi boca. La muerte estaba allí, sentada junto a mi cama.

 

 

 

 

 

 

sábado, 4 de julio de 2009

Ángel

Estábamos en el departamento de mi abuela como cualquier otro fin de semana. Mi hija estaba afuera y jugaba tranquilamente en el pasillo del edificio. De pronto, giro para observarla mejor y la veo subirse a la baranda del balcón y lanzarse como quien se lanza a una piscina, todo en fracción de segundos.
Yo, sin poder detenerla, corrí escaleras abajo teniendo claro que allá me esperaba lo peor. Seguí corriendo por aquellos peldaños fatigosos e interminables, sintiendo a cada paso un dolor cada vez más intenso en mi pecho.
Al llegar a los pies de las escaleras me di cuenta que mi hija no estaba sola, ni siquiera estaba en el suelo, sino que era sostenida por unos brazos firmes y delicados, todo a su alrededor era luz y calor; sentí una paz y una alegría que no puedo describir.
Me acerqué a ellos lentamente como temiendo interrumpir algo, un diálogo tan maravilloso que sólo a esa edad se puede tener. Él me miró estirando sus brazos para entregarme a mi hija, en tanto yo, sin ser capaz de pronunciar palabras, la recibía con una gran sonrisa y lágrimas en los ojos. La abracé larga y profundamente mientras él desaparecía…
Desperté de un salto y miré hacia la cama de mi hija, ahí estaba ella durmiendo plácidamente, apoyé mi cabeza en la almohada y recordé aquel extraño sueño, casi pesadilla, que había tenido recién; di algunas vueltas en mi cama y decidí seguir durmiendo, volví a mirarla, pero esta vez tampoco estaba sola, aquella luz estaba nuevamente a su lado.

(Registro de propiedad intelectual n°177787)